Así como todo lo
que empieza termina, así como todo lo que llega se va, este año llegó a su fin.
Sí! Hace mucho que no escribo, pero llega esta fecha y me es imposible no
hacerlo, tengo la necesidad de expresar todo lo que sentí durante el año, la necesidad
de desahogarme, de dejar todo lo que pasó atrás. Este no fue uno de los mejores
años de mi vida, no fue uno de esos años que quisiera recordar, porque
sinceramente no rescato tantas cosas buenas. A pesar de eso, tampoco puedo
decir que fue el PEOR año, porque creo que tuve peores. Este 2014 se me pasó
volando, pero al retrotraerme a los primeros meses del año me doy cuenta que
viví más momentos de los que pensé, que lloré más veces de las que creí, y que
reír no reí tanto, pero no es algo de lo que me asombre, no es nada nuevo para
mi, llevo el sufrimiento en el alma, el dolor en la piel, en el cuerpo, llegué
a pensar que es algo innato en mi. Sin embargo, hoy a horas de terminar el año,
me propuse empezar de una manera distinta, me propuse metas que quizá no llegue
a cumplir, pero lo importante es que me las propuse, que por lo menos tuve el
valor de empezar, las ganas de mejorar, por primera vez en mi vida siento ganas
de quererme, de estar bien conmigo misma, se que va a costar, que no es nada
fácil, pero tampoco es fácil convivir con mil fantasmas internos, y no solo que
no es fácil, es insalubre, es algo que desnutre de a poco el alma hasta
destruirte, y estoy harta, harta de todas esas cosas que me hacen llorar, harta
de estar bien un día y diez mal. Por eso, aunque la mayoría diga que este es un
día mas, para mi no lo es, porque hoy corto con todo eso, todo lo que me hizo
mal, todos los fantasmas que me persiguieron durante este y los años anteriores,
le digo CHAU al 2014. Gracias por las cosas buenas, gracias por las personas
buenas que aparecieron en mi vida, y gracias también por ponerme en el camino
personas que a pesar de que no fueron tan buenas me ayudaron a aprender, como
se dice de los errores se aprende, y cada vez que me golpeo aprendo. Como diría
mi ídolo SE SUFRE, PERO SE APRENDE. Ahora a empezar el nuevo año con vibras
positivas, y que sea lo que dios quiera.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
miércoles, 15 de enero de 2014
N.
Lo lloré, y hoy lo vuelvo a llorar. No logro entender que hice mal, por que nos pasó, que fue lo que nos separó, pero a pesar de eso se que fue lo mejor. Todo tiene un final, todo termina. Durísima frase, durísimo tener que aceptarlo, durísimo convivir con el dolor durante días, durante meses, y más que meses durante un año y un poco más.
Nunca pensé que el día llegaría, yo te queria conmigo para toda la vida, pero llegó y fue lo peor, juro que hubiera preferido morir antes que sufrir tanto. Sentía como poco a poco me estrujaban el corazón, sentía un puñal en el pecho y en el estómago, me sentí debil, sin fuerzas, sin ganas, como si me hubiera pasado por arriba un camión, sentía que me sacaban los órganos, aunque no se como se siente puedo suponerlo por el inmenso dolor, en fin, sentía que estaba muriendo. Pero fue peor que eso, porque seguía respirando, mi corazón seguía latiendo a pesar de todo, y a la fuerza tuve que entender que debía seguir, aunque no sabia ni entendia muy bien como, ¿cómo mierda se sigue con una vida que no tenes idea como vivirla? , o sea, no era seguir, más bien era empezar. Había pasado tanto tiempo que ya no me acordaba como se hacía para vivir de otra forma que no sea con él, no sabía hacer nada sola, y supongo que es porque odio estar sola, odio la soledad, la maldita soledad que todavia me tiene entre sus brazos. No entendía nada, lo único que entendía era que él no estaba más conmigo, que se habia ido, que yo lo habia echado de mi vida porque se lo merecía, pero así y todo seguia sintiendome culpable, la culpa, otro temita que me persigue donde quiera que vaya. Lamentablemente no había mucho más por hacer, aunque hice todo lo que estuvo a mi alcance, todo lo que mi estupido corazón me dictaba y mi mente tan débil consentía. Así estuve, durante meses, sufriendo, llorando, rogándole su amor, y perdonando todo lo que día a día me hacía.
Pasado un tiempo, logré sacarmelo de la cabeza un tiempo, muy poco tiempo. Pero pude seguir adelante, aunque todavia no sepa hacia donde ni cómo voy, yo sigo y trato de ir a mil para no tener ni un minuto en mi mente su imagen y en mi boca su nombre, pero no puedo, es más fuerte que yo, cada tres oraciones, en una está él. Y me empiezo a acordar, y empiezo a pensar, a sonreir recordando los buenos momentos, y a llorar porque extraño esos momentos, y lo único que me queda de ellos son los recuerdos, recuerdos que nunca se acaban, o mejor dicho nunca se borran ni se van a borrar de mi, pero tampoco se van a multiplicar.
Llegó hasta donde tuvo que llegar, duró lo que tenía que durar, hoy trato de entenderlo y por eso lloro.
Nunca pensé que el día llegaría, yo te queria conmigo para toda la vida, pero llegó y fue lo peor, juro que hubiera preferido morir antes que sufrir tanto. Sentía como poco a poco me estrujaban el corazón, sentía un puñal en el pecho y en el estómago, me sentí debil, sin fuerzas, sin ganas, como si me hubiera pasado por arriba un camión, sentía que me sacaban los órganos, aunque no se como se siente puedo suponerlo por el inmenso dolor, en fin, sentía que estaba muriendo. Pero fue peor que eso, porque seguía respirando, mi corazón seguía latiendo a pesar de todo, y a la fuerza tuve que entender que debía seguir, aunque no sabia ni entendia muy bien como, ¿cómo mierda se sigue con una vida que no tenes idea como vivirla? , o sea, no era seguir, más bien era empezar. Había pasado tanto tiempo que ya no me acordaba como se hacía para vivir de otra forma que no sea con él, no sabía hacer nada sola, y supongo que es porque odio estar sola, odio la soledad, la maldita soledad que todavia me tiene entre sus brazos. No entendía nada, lo único que entendía era que él no estaba más conmigo, que se habia ido, que yo lo habia echado de mi vida porque se lo merecía, pero así y todo seguia sintiendome culpable, la culpa, otro temita que me persigue donde quiera que vaya. Lamentablemente no había mucho más por hacer, aunque hice todo lo que estuvo a mi alcance, todo lo que mi estupido corazón me dictaba y mi mente tan débil consentía. Así estuve, durante meses, sufriendo, llorando, rogándole su amor, y perdonando todo lo que día a día me hacía.
Pasado un tiempo, logré sacarmelo de la cabeza un tiempo, muy poco tiempo. Pero pude seguir adelante, aunque todavia no sepa hacia donde ni cómo voy, yo sigo y trato de ir a mil para no tener ni un minuto en mi mente su imagen y en mi boca su nombre, pero no puedo, es más fuerte que yo, cada tres oraciones, en una está él. Y me empiezo a acordar, y empiezo a pensar, a sonreir recordando los buenos momentos, y a llorar porque extraño esos momentos, y lo único que me queda de ellos son los recuerdos, recuerdos que nunca se acaban, o mejor dicho nunca se borran ni se van a borrar de mi, pero tampoco se van a multiplicar.
Llegó hasta donde tuvo que llegar, duró lo que tenía que durar, hoy trato de entenderlo y por eso lloro.
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