miércoles, 15 de enero de 2014

N.

Lo lloré, y hoy lo vuelvo a llorar. No logro entender que hice mal, por que nos pasó, que fue lo que nos separó, pero a pesar de eso se que fue lo mejor. Todo tiene un final, todo termina. Durísima frase, durísimo tener que aceptarlo, durísimo convivir con el dolor durante días, durante meses, y más que meses durante un año y un poco más.
Nunca pensé que el día llegaría, yo te queria conmigo para toda la vida, pero llegó y fue lo peor, juro que hubiera preferido morir antes que sufrir tanto. Sentía como poco a poco me estrujaban el corazón, sentía un puñal en el pecho y en el estómago, me sentí debil, sin fuerzas, sin ganas, como si me hubiera pasado por arriba un camión, sentía que me sacaban los órganos, aunque no se como se siente puedo suponerlo por el inmenso dolor, en fin, sentía que estaba muriendo. Pero fue peor que eso, porque seguía respirando, mi corazón seguía latiendo a pesar de todo, y a la fuerza tuve que entender que debía seguir, aunque no sabia ni entendia muy bien como, ¿cómo mierda se sigue con una vida que no tenes idea como vivirla? , o sea, no era seguir, más bien era empezar. Había pasado tanto tiempo que ya no me acordaba como se hacía para vivir de otra forma que no sea con él, no sabía hacer nada sola, y supongo que es porque odio estar sola, odio la soledad, la maldita soledad que todavia me tiene entre sus brazos. No entendía nada, lo único que entendía era que él no estaba más conmigo, que se habia ido, que yo lo habia echado de mi vida porque se lo merecía, pero así y todo seguia sintiendome culpable, la culpa, otro temita que me persigue donde quiera que vaya. Lamentablemente no había mucho más por hacer, aunque hice todo lo que estuvo a mi alcance, todo lo que mi estupido corazón me dictaba y mi mente tan débil consentía. Así estuve, durante meses, sufriendo, llorando, rogándole su amor, y perdonando todo lo que día a día me hacía.
Pasado un tiempo, logré sacarmelo de la cabeza un tiempo, muy poco tiempo. Pero pude seguir adelante, aunque todavia no sepa hacia donde ni cómo voy, yo sigo y trato de ir a mil para no tener ni un minuto en mi mente su imagen y en mi boca su nombre, pero no puedo, es más fuerte que yo, cada tres oraciones, en una está él. Y me empiezo a acordar, y empiezo a pensar, a sonreir recordando los buenos momentos, y a llorar porque extraño esos momentos, y lo único que me queda de ellos son los recuerdos, recuerdos que nunca se acaban, o mejor dicho nunca se borran ni se van a borrar de mi, pero tampoco se van a multiplicar.
Llegó hasta donde tuvo que llegar, duró lo que tenía que durar, hoy trato de entenderlo y por eso lloro. 

lunes, 13 de enero de 2014

Uno más y soy feliz. Uno más para poder seguir. Sólo te pido uno más, mi amor, uno más.