domingo, 1 de diciembre de 2013

No estamos solos ...

Todos soñamos.. Soñamos dormidos, soñamos despiertos. Dicen que lo que uno sueña dormido es producto del inconsciente, pero cuando uno sueña despierto es consciente, consciente de lo que anhela para sí, consciente de lo que quiere acanzar. Pero muchas veces no llegamos a cumplir esos sueños porque nos sentimos fracasados antes de tiempo, damos por perdida la batalla, cuando aun no hemos luchado, creemos que estamos muy lejos y que nunca vamos a alcanzarlos. Y es ahi cuando nos debilitamos, cuando nos sentimos menos, cuando nos sentimos incapacez. Es ahí cuando caemos y no somos capacez de levantarnos a nosotros mismos, no tenemos fuerzas, creemos que de nada sirve levantarse si vamos a volver a caer, nos encontramos derrotados, sentimos haberlo perdido todo, cuando en realidad no perdimos nada, y no perdimos nada porque nunca tuvimos nada, y no tuvimos nada por miedo, porque tenemos miedo a fracasar, tenemos miedo a caer, pensamos que por haber caido una vez, siempre nos va a pasar. Nos sentimos angustiados, vacios, con los sueños rotos, y SOLOS, sobre todo solos. Vemos pasar a la gente por al lado nuestro y vemos como rien, como disfrutan, pero nadie mira hacia abajo para vernos, nadie nos levanta, o por lo menos eso pensamos. Hasta que en un momento vemos una mano, una mano que está ahí para ayudarnos, para levantarnos, para fortalecernos, para hacernos volver a soñar. Al principio dudamos, desconfiamos, tenemos miedo, miedo de que esa mano nos falle, miedo de que al tomarla nos suelte y caer.. Caer más fuerte. Pero al final, luego de mucho pensar, la tomamos porque tenemos esperanzas, porque el ver que alguien nos tendió su mano, nos hace creer que podemos, que es posible realizar nuestros sueños, que no tenemos que darnos por vencidos tan pronto. Y una vez que la tomamos, nos levanta, pero dos horas mas tarde nos olvidamos, olvidamos haber tomado esa mano que nos ayudó a salir del pozo en el que nos encontrábamos, y seguimos con nuestras vidas, con nuestros sueños, estamos motivados a seguir por lo que queremos, pero no nos acordamos que fue lo que pasó para que nosotros tengamos esa fuerza, tampoco nos interesa acordarnos.

 Todo parece ir perfecto, pero de repente algo nos sale mal, de repente volvemos a sentirnos fracasados y caemos. Ahí cuando caemos nos acordamos de aquella mano que alguna vez nos ayudó, nos damos cuenta que la necesitamos, que sin ella estamos perdidos. Así mismo, sabemos que nosotros en algún momento nos olvidamos de su ayuda, por eso creemos que no va a volver por nosotros, que esta vez sí estamos perdidos, que nada ni nadie nos va a poder salvar. Y rogamos que aparezca alguien, pasa la gente y le pedimos por favor que nos levanten, pero todos parecen no escucharnos. En ese momento sentimos ganas de morirnos, porque nos sentimos sin importancia, sentimos que para los demás somos invisibles. Pero en un momento escuchamos una voz, vemos una mano tendida, la misma mano que nos levanto la primera vez, la misma que nos dice que nunca va a dejarnos solos y que va a ayudarnos SIEMPRE. Que si nos sentimos solos, angustiados o fracasados va a acompañarnos, a hacernos sentir amados, apoyados. Sonreímos, agradecemos, nos paramos y seguimos adelante gracias a su ayuda... Pero muchas veces la volvemos a soltar. 

Libro: Amar o depender. 

miércoles, 6 de noviembre de 2013

viernes, 11 de enero de 2013

La llave de los recuerdos ~


“Solo llora quien se ahoga en recuerdos leí en un libro, llorar es un defecto, una debilidad. ¿Entonces por qué lloro? ¿En qué recuerdos me estoy ahogando?
A veces escucho una palabra, o veo una cara y tengo una sensación rara, como si esa cara o es palabra me llevaran a otro lugar, a otro tiempo.
Los recuerdos no se pueden matar, ni tampoco esconder, solo se pueden olvidar¿Qué recuerdos ganaron en mi historia? ¿Quién escribió mi historia?


Hay veces que nuestro inconsciente bloquea ciertos momentos, ciertas personas o cosas, que por lo general, no fueron buenas para nosotros, o tal vez sí,  pero como ya no están  queremos olvidar. Sin embargo nos quedan sensaciones, fragancias, imágenes que nos dan un gusto amargo, que nos producen un nudo en la garganta, una presión en el pecho, y eso es lo que nos lleva a preguntarnos cuales son los recuerdos que no recordamos, esos recuerdos que aunque no queremos recordarlos, tampoco queremos olvidarlos, esos recuerdos que queremos que solo sean recuerdos y no nos afecten. SOLO RECUERDOS, LINDOS O FEOS, PERO RECUERDOS AL FIN.