Todos soñamos..
Soñamos dormidos, soñamos despiertos. Dicen que lo que uno sueña dormido es
producto del inconsciente, pero cuando uno sueña despierto es consciente,
consciente de lo que anhela para sí, consciente de lo que quiere acanzar. Pero
muchas veces no llegamos a cumplir esos sueños porque nos sentimos fracasados
antes de tiempo, damos por perdida la batalla, cuando aun no hemos
luchado, creemos que estamos muy lejos y que nunca vamos a
alcanzarlos. Y es ahi cuando nos debilitamos, cuando nos sentimos menos, cuando
nos sentimos incapacez. Es ahí cuando caemos y no somos capacez de levantarnos
a nosotros mismos, no tenemos fuerzas, creemos que de nada sirve levantarse si
vamos a volver a caer, nos encontramos derrotados, sentimos haberlo perdido todo,
cuando en realidad no perdimos nada, y no perdimos nada porque nunca tuvimos
nada, y no tuvimos nada por miedo, porque tenemos miedo a fracasar,
tenemos miedo a caer, pensamos que por haber caido una vez, siempre nos va a
pasar. Nos sentimos
angustiados, vacios, con los sueños rotos, y SOLOS,
sobre todo solos. Vemos
pasar a la gente por al lado nuestro y vemos como rien, como disfrutan, pero nadie
mira hacia abajo para vernos, nadie nos levanta, o por lo menos eso pensamos.
Hasta que en un momento vemos una mano, una mano que está ahí para ayudarnos,
para levantarnos, para fortalecernos, para hacernos volver a soñar. Al
principio dudamos, desconfiamos, tenemos miedo, miedo de que esa mano nos
falle, miedo de que al tomarla nos suelte y caer.. Caer más fuerte. Pero al
final, luego de mucho pensar, la tomamos porque tenemos esperanzas, porque el
ver que alguien nos tendió su mano, nos hace creer que podemos, que es posible
realizar nuestros sueños, que no tenemos que darnos por vencidos tan pronto. Y
una vez que la tomamos, nos levanta, pero dos horas mas tarde nos olvidamos,
olvidamos haber tomado esa mano que nos ayudó a salir del pozo en el que nos encontrábamos,
y seguimos con nuestras vidas, con nuestros sueños, estamos motivados a seguir
por lo que queremos, pero no nos acordamos que fue lo que pasó para que
nosotros tengamos esa fuerza, tampoco nos interesa acordarnos.
Todo parece ir perfecto, pero de repente algo nos sale mal,
de repente volvemos a sentirnos fracasados y caemos. Ahí cuando caemos nos
acordamos de aquella mano que alguna vez nos ayudó, nos damos cuenta que la
necesitamos, que sin ella estamos perdidos. Así mismo, sabemos que nosotros en
algún momento nos olvidamos de su ayuda, por eso creemos que no va a volver por
nosotros, que esta vez sí estamos perdidos, que nada ni nadie nos va a poder
salvar. Y rogamos que aparezca alguien, pasa la gente y le pedimos por favor
que nos levanten, pero todos parecen no escucharnos. En ese momento sentimos
ganas de morirnos, porque nos
sentimos sin importancia, sentimos que para los demás somos invisibles.
Pero en un momento escuchamos una voz, vemos una mano tendida, la misma mano
que nos levanto la primera vez, la misma que nos dice que nunca va a dejarnos solos y que va a
ayudarnos SIEMPRE. Que
si nos sentimos solos, angustiados o fracasados va a acompañarnos, a hacernos
sentir amados, apoyados. Sonreímos,
agradecemos, nos paramos y seguimos adelante gracias a su ayuda... Pero muchas
veces la volvemos a soltar.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario